sábado, 14 de febrero de 2015

Excentricidades curiosas de los famosos en los aviones


Los famosos suelen ser muy exigentes cuando viajan, tanto con el transporte, como con los camerinos, como con los hoteles donde se alojan. Sus rarezas y extravagancias también afectan a los aviones en los que viajan y a los vuelos que realizan. El potente buscador de vuelos y hoteles Jetcost (www.jetcost.es ) descubre algunas de estas excentricidades.

Justin Bieber y sus mascotas. El cantante retrasó un avión ocho horas para ir a buscar a su mono que había olvidado en West Palm Beach, hasta allí tuvo que volar en helicóptero para no retrasar aún más el vuelo que lo llevaría de Miami a Los Ángeles. Justin Bieber ya había protagonizado otra extravagancia con otra mascota, y es que tuvo que regalar a PAC, su hámster, en un aeropuerto a una fan al no dejarle embarcar con él. "Ahora es tu responsabilidad", le dijo Bieber a la joven.

Peticiones culinarias. El cantante Chayanne antes de subirse a un avión pide una extensa lista de frutas y zumos tropicales. Y de paso, nunca viaja sin su intérprete, tiene varios para controlar el idioma allí donde va. La actriz Faye Dunaway cuando viaja sólo le apetece comer un helado dietético de una marca poco conocida, al ser muy difícil de conseguir, exige subir con él en su propia nevera.

Paris Hilton y Paulina Rubio mezclan estas dos excentricidades, las mascotas y los caprichos culinarios, así que para no tener problemas, siempre viajan en sus aviones privados. Cuando la rica heredera vuela, nunca pueden faltar a bordo varias botellas de vodka, langostas, piruletas de varios sabores y azúcar moreno. Además de sus mascotas... La cantante mexicana, por su lado, tampoco viaja sin sus tres perros y sin un buen catering, pero en su caso, para las mascotas.

El actor y director Woody Allen tiene muchas manías y ha cometido muchas excentricidades en su vida. Tiene tanto pánico a los gérmenes que procura viajar siempre en su avión privado, que pide que desinfecten antes de volar y aún así, siempre lleva mascarilla y se toma la temperatura cada dos horas. 

Aunque para excentricidades con aviones privados el de su Alteza Real el Príncipe Alwaleed Bin Talal Bin Abdul-Aziz de Arabia Saudita, conocido frecuentemente como el Príncipe Alwaleed Bin Talal, que ostenta ser el árabe más rico y uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, según informa Jetcost. Su último capricho es su nuevo jet privado, un Airbus A-380, el avión más grande jamás creado, y que ha diseñado a su gusto. Este avión dispone de 551 metros cuadrados divididos en dos cubiertas. La nave dispondrá de cine, jacuzzi, gimnasio, sala de oración, garaje para dos Rolls Royce, y cerca de veinte habitaciones con baños individuales. El aparato costará cerca de 500 millones de dólares incluyendo el baño de oro exterior que le quiere dar.

Andy García no tiene avión privado, lo suele alquilar, eso sí, de un determinado modelo y con todo el equipo incluido, no parece una gran excentricidad si no fuera porque antes exige que le envíen el currículum del personal a la empresa a la que alquila el avión. 

Cuando Mariah Carey tuvo que volar para el rodaje de la película “Tennessee”, los productores le comunicaron a la cantante que el presupuesto era muy ajustado y no podían pagarle un avión privado, la cantante solucionó el problema de una forma muy sencilla: Compró todos los billetes del avión para poder viajar sola en la cabina. 

Las dos siguientes actrices necesitan volar con sus objetos fetiches, y si no, no vuelan. Megan Fox no puede hacerlo sin su mp3, tiene mucho miedo a los aviones y no vuela si no es escuchando a Britney Spears, según su teoría, su destino no es morir mientras escucha a Britney, así que, si lo hace durante todo el vuelo, al avión no le pasará nada... En el caso de Eva Longoria prefiere volar bajo la protección de algo más divino que la voz de Britney Spears, así que, cuando lo hace lleva en su bolso de mano varias figuras de vírgenes y santos, porque dice que sin ellas no se siente protegida.

Por último el de la actriz Sharon Stone, hace tiempo ya montó una gran bronca en un avión al no dejarle subir con dos equipajes de mano, así que, para uno de sus últimos caprichos decidió pagar el billete de avión al poeta mexicano Octavio Paz, para que fuera donde ella estaba rodando y así conocerle y hablar sobre poesía. Eso sí, una vez allí, también le invitó a comer.

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