viernes, 28 de agosto de 2015

10 cosas que te irritan en una habitación de hotel


Lo que más irrita a los españoles en una habitación de hotel
Diez errores fáciles de solucionar que pueden amargar la estancia

Cualquiera que se aloje en una habitación de hotel encuentra algún fallo, en la mayoría de los casos muy evidentes, que podría haberse evitado con un poco de atención. Muchos huéspedes de hoteles se preguntan si al arquitecto, decorador o responsable del hotel se les habrá ocurrido dormir en una de sus habitaciones para comprobar si todo va bien. En muchos casos, la respuesta es no, porque de otro modo se habrían evitado los errores. Algunos son pequeños y otros no tanto, pero casi siempre son fáciles de solucionar y fastidia cuando no se hace. El buscador de vuelos y hoteles Jetcost (www.jetcost.es) ha recogido las quejas de sus usuarios y ha seleccionado lo que más molesta a los viajeros españoles de una habitación de hotel. Hay problemas que pueden estar en la recepción, en el restaurante o en el parking, aquí se reflejan los que afectan a la habitación... Y son muchos.

La llave de la puerta. Los problemas pueden comenzar con la llave que abre la puerta. En la gran mayoría de los casos se trata de tarjetas magnéticas sin número (una buena medida como seguridad si se extravía, aunque es un problema para los faltos de memoria) que a veces hay que usar ya en el ascensor (otra medida de seguridad de la que no siempre se informa) y que en ocasiones no se sabe cómo usar: introduciéndola en una ranura en una dirección u otra, posándola sobre un pomo... El sistema es bueno pero no siempre funciona bien y a veces hay que bajar a recepción para que comprueben que está bien grabada, o que se ha puesto una fecha incorrecta de salida y no funciona, etc. Por cierto, hay quien dice que cuando se finaliza la estancia en el hotel, conviene destruir la tarjeta porque contiene datos del cliente que podrían ser mal usados.

Las luces. La tarjetita muchas veces debe introducirse en una nueva ranura para dar corriente a la habitación y se retira de nuevo al salir. El problema es que hay clientes que quieren tener corriente estando fuera de la habitación: mantener el aire acondicionado para que al volver la habitación esté fresca, poder dejar recargando teléfonos y otros aparatos, dejar alguna luz encendida para que se piense que hay alguien dentro... El ingenio obliga a introducir otra tarjeta de visita, de afiliación, de crédito... para mantener la corriente. Pero este problema es menor; así como encender las luces parece fácil, apagarlas no lo es tanto. Muchas veces es difícil encontrar el interruptor de una determinada lámpara y hay clientes que deben dormir con alguna encendida o que optan por quitar la bombilla o arrancar el enchufe. En algunos hoteles tampoco hay una lámpara cerca de la cama que permita leer. Y algunos de lujo tienen dispositivos para correr las cortinas que no siempre se encuentran fácilmente.

Aire acondicionado. Otro aparato que suele dar problemas es el del aire acondicionado. Por lo general las instrucciones son tan escuetas que cuesta trabajo distinguir el frío del calor, regular la intensidad, programar que se apague automáticamente... Incluso, lo más sorprendente, cuesta trabajo encontrar el mando a distancia escondido en alguno de los cajones de la habitación...

Minibar vacío. Casi todos los hoteles de cuatro o más estrellas disponen de (incluso están obligados a ofrecer) minibar. Sin embargo, cada vez es más frecuente que al llegar a la habitación esté vacío, eso sí con un cartelito que indica que llamando a recepción lo pueden rellenar o que se elija qué bebidas se quieren. Nada fastidia más que llegar a la habitación con sed o cansado al terminar una jornada en busca de una copa y descubrir que el bar está vacío. No se entiende fácilmente por qué se hace eso. Es verdad que algunos clientes pueden abusar y no declarar las bebidas consumidas, dar el cambiazo en algunas botellas rellenándolas con agua u otros líquidos y que se requiere de personal que revise habitación por habitación lo que se ha consumido y reponerlo. Pero también es verdad que los precios de las bebidas en el minibar compensan esas molestias: cuatro o cinco euros por una cerveza cuyo coste es 30 céntimos, botellín de whisky al precio de botella completa, mini de vino corriente al precio de botella de un buen reserva... La habitación de un hotel debe ser lo más confortable posible y tomar una copa cuando se desea forma parte de ese confort.

Exceso de letreros. Algunas habitaciones de hotel parecen tablones de anuncios. Están llenas de letreros que informan o avisan sobre casi todo. Además del evidente cartelito de no molestar o arreglar la habitación que se cuelga en la puerta, están los de los canales de la tele, los servicios que ofrece el hotel, la encuesta sobre satisfacción, la de posibles fallos en la habitación, los precios del minibar (incluso cuando está vacío), los de prohibido fumar... Por cierto dos letreros curiosos que ha conocido Jetcost indicaban no solo que estaba prohibido fumar, sino que caso de hacerlo habría que pagar una multa de 70 euros por el servicio adicional de limpieza; el otro advertía que no se podían sacar alimentos del buffet de desayuno, aunque se ofrecía la posibilidad de crear su propia “Lunch Box” por solo 7,50 euros.

La luz del espejo. En el cuarto de baño es donde se acumulan un mayor número de fallos. Uno de los más frecuente es situar las luces del espejo en el techo, de forma que no iluminan bien el rostro cuando hay que afeitarse o maquillarse. Las luces debe estar en la misma pared del espejo para que den directas sobre el rostro, como suele verse en los camerinos para que iluminen la cara sin problemas.

Los mandos de los grifos. Algunos son tan de diseño que cuesta trabajo saber como funcionan, especialmente los de la bañera y la ducha y no es raro darse un chapuzón antes de descubrir el manejo, o quemarse o helarse al no saber cual controla el calor del agua. También saber cómo se cierra la bañera puede requerir un curso. El tema es especialmente grave en algunas habitaciones de lujo que ofrecen jacuzzi. Las instrucciones suelen ser complicadas. Usuarios de Jetcost han comentado que han debido llamar a recepción para saber cómo utilizarlo.

La distribución de los complementos. Parece que el arquitecto que proyecta un cuarto de baño o el propietario que lo paga (no digamos cuando se trata de cientos de ellos) debe saber que el aparato para el papel higiénico debe estar a la izquierda y a una altura razonable, ya que la mayoría de los clientes son diestros y es la forma cómoda de usarlo, el toallero grande junto a la ducha o bañera, que en la ducha haya una repisa para dejar la esponja o los frasquitos con gel o champú, que el secador de pelo esté cerca del espejo y que haya cortinillas o mamparas que impidan que se inunde el suelo con cada ducha... Bueno, pues no lo saben.

Las amenities. Curiosamente es una de las cosas que los clientes más aprecian en el cuarto de baño (también las que siempre se llevan a casa). Aunque naturalmente tienen un coste, queda ampliamente compensado en el precio de la habitación. Sin embargo hay una tendencia creciente a no reponerlas durante toda la estancia, lo que a muchos parece un poco cutre, y también se echan en falta algunas cosas. Muchas mujeres se quejan, por ejemplo, que se suela incluir maquinillas de afeitar pero nadie piense en una compresa para casos urgentes.

Gastos innecesarios. Finalmente, muchos de los clientes de Jetcost estiman que, aunque hay carencias y errores, los hoteles incluyen servicios que no siempre son necesarios y que hacen encarecer la habitación. Muchos de ellos apuestan por aplicar la teoría “low cost” a los hoteles, de forma que se vaya pagando menos si se prescinde de algunos servicios. Ejemplos: si no se requiere limpieza diaria y hacer las camas, 15 euros menos; si no se cambian las toallas (no por el medio ambiente y el gasto de agua; pura economía), 10 euros menos; si no se quiere tele o minibar o amenities, o la Biblia en la mesilla, otros 10 euros menos... De esta forma las habitaciones costarían menos y se ocuparían más, como ocurre en los aviones. 

Sobre Jetcost:
Jetcost es un buscador de viajes que permite a los usuarios buscar y comparar precios de vuelos, hoteles y coches de alquiler. El metabuscador de viajes de Jetcost está disponible a través de la web www.jetcost.es y de sus aplicaciones para móvil, permitiendo a los usuarios encontrar las mejores ofertas mediante la comparación de precios de cientos de agencias de viajes y aerolíneas. Desde su creación en Francia en 2006, Jetcost se ha convertido en uno de los principales buscadores en Europa. En la actualidad está disponible en más de 30 países y en proceso de expansión en Sudamérica y Asia.

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